Ciudad de Nueva york

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Ciudad de Nueva york

Mensaje por LaurieCay el Jue Jun 16, 2016 7:48 pm



Última edición por LaurieCay el Jue Jun 16, 2016 7:48 pm, editado 1 vez
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LaurieCay

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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por LaurieCay el Jue Jun 16, 2016 7:48 pm

RJ - Calles de la ciudad:
No le he podido encontrar por ninguna parte... La ciudad es demasiado grande y apenas es el primer día. No tengo ninguna pista de donde salió, a donde fue, quien es, donde vive, quienes le conocen... y de las únicas dos personas que me pueden ayudar, Finch no puede usar sus poderes para buscar por aire, porque ahora tiene los de Shane y Amaranth nunca vio al sujeto en cuestión, de manera que no podría localizarlo. Busqué en Salem, busqué por los alrededores de donde le vi por primera vez... incluso pregunte a las dependientas del café. Aunque dudaba que después de salir huyendo de una casa llena de mutantes a sabiendas de que le perseguía, hubiese pasado a comer algo. Esto no tiene ningún sentido. Intento pensar si hay algún otro mutante que pudiera ayudarme. Alguien que conozca...  Alguien que pueda buscar más allá de lo aparente; lo que salta a la vista. Y entonces recuerdo que tenemos a alguien en la mansión que reúne esas características. La mutante telepática, Paola. Si ella pudiera ver en mi cabeza la cara de ese sujeto, y pudiera de alguna forma transferir esos pensamientos a Amaranth por ejemplo, Amy sería capaz de usar esa información para llegar junto con él. Pero ¿y si aquel sujeto está en movidas peligrosas? ¿si realmente era un espía y está ahora con quienes sea que buscaban la escuela? Implicaría un riesgo para Amaranth de mostrar su rostro a personas que por alguna razón buscan la mansión. No puedo exponerla de esa forma; Ni siquiera podría ser capaz de ir con ella, ya que Amaranth nunca ha transportado a otro humano a parte de Finch, y eso fue una casualidad. De todas formas, aún si Paola puede ver a ese tipo en mis pensamientos, podría buscar su cara en los pensamientos de la gente si la trajera conmigo. Es mi ultima esperanza y decido volver a la mansión para intentar con esa alternativa. Pero aun no estoy preparado para volver. Ha sido una larga tarde y estoy agotado. Demasiado para bancarme más horas de carretera con lo exhausto que estoy. La falta de mis poderes me tiene confuso y mareado y podría ocasionar un accidente. Por lo que decido quedarme esta noche en la ciudad y salir mañana temprano. Mi búsqueda infructuosa se da por finalizada y busco una hostal en mi camioneta; pero mi camino me lleva a encontrarme frente a un bar de mala muerte, y mi pie pisa el freno antes de que mi cabeza se lo permita. Quizás un trago me ayudara a relajare y a conciliar el sueño. Un vaso de algo fuerte no me hará daño. Así que estaciono la camioneta y entro.
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LaurieCay

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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por Anniechantasti el Dom Jun 19, 2016 1:23 pm


Doctora Svetlana- su apartamento, apartamento de Kelvin, antro.:
Tras una ducha rápida, y después de haberme secado el pelo, maquillado y vestido me dirijo de regreso al apartamento de Kelvin. Por un momento miro el interior de mi bolso negro. Una bereta 950 bs destaca entre las cosas. También destacan los dos móviles, el de la empresa y el personal que apenas uso, la barra de labios y el delineador. Un par de somníferos, pastillas anticonceptivas y las llaves. Miro hacia atrás dubitativa. Dejar atrás mi CZ-75B ha sido dificil. Pero el bolso es demasiado pequeño para llevar dos pistolas. Y el vestido no deja mucho lugar en el que guardar un arma. Pero no espero tener que usar ninguna de las dos. Estoy a punto de llegar al apartamento cuando la puerta de este se abre. Debe haber escuchado mis tacones. Al verme se queda parado:
- Creo que debería haberte avisado.
- ¿Avisarme? ¿De qué?
- Puede que vayas un poco demasiado arreglada...para ir al lugar al que vamos a ir.
-¿Qué? ¿Donde piensas llevare Kelvin?
- No está lejos de aquí. No voy a mentirte. Prefiero lugares con más estilo y no tan andrajosos donde la gente pueda apreciar y distinguir que mi chupa no es una chupa cualquiera. Pero cuando necesito huir de la realidad y emborracharme es el mejor lugar. Créeme.
Por un momento me quedo callada. Decidiendo. Aunque en estos momentos no tengo ganas de tomar ningún tipo de decisión. Podría negarme, y en cualquier otra situación lo habría hecho. Diablos en cualquier otra situación no habría llegado a este punto. Finalmente suspiro. Le haré caso por esta vez. Iré con él, tomaré dos copas y me volveré a mi casa
- Esta bien, tu ganas.
Kelvin sonríe y empieza a andar. Yo le sigo en silencio. Mi cabeza le sigue dando vueltas a lo mismo. Y por un momento pienso en mis padres. Solo un momento. Consigo deshacerme de esos pensamientos cuando Kelvin se detiene. Ya hemos llegado?
- Ya hemos llegado?
- Si.
Me sorprende lo cerca que está de su apartamento. Miro a mi alrededor buscando el bar pero solo veo...
- No me digas que este antro de mala muerte es el lugar-digo señalando un edificio que parece estar más en ruinas que de pie.
-No le des importancia a la apariencia. Venga entremos.
Cada vez me arrepiento más de haber venido. Entro detrás de Kelvin con cada vez más ganas de experimentar con el maldito mutante. Por dentro es todo aun peor. Al entrar siento que la mirada de los pocos individuos que hay en, llamémosle "bar". Genial. Al parecer soy la única hembra del local. Este hecho hace que me sienta en cierta manera incomoda. Pero necesito un trago y lo necesito ahora. La música parece ser lo único decente del local. Voy a la barra y me siento en uno de los taburetes libres. Kelvin lo hace a mi lado. El barman se nos acerca. Es un tipo grande. De unos 50 años. Con el peo largo recogido de mala manera, haciendo que la cara la tenga llena de greñas.
- Que vais a pedir?-dice pasando la mirada de uno a otro.
- Pide Sveta. Yo invito.
- Un vodka solo.
Kelvin se queda un poco sorprendido.
- Yo una cerveza.
El hombre desaparece y Kelvin se me queda mirando:
- Empezamos fuerte.
- Necesito algo fuerte.
No digo nada más. Mientras esperamos las bebidas el silencio resulta en una tensión que Kelvin no parece soportar.
- Cuentame algo sobre...
- No sigas por ahí-le corto.
No. Estano es de esas veces que sales con alguien empiezas a contar historias patéticas de tu vida para intentar seducir al otro. Ni hablar.
- Solo intentaba entablar un poco de conversación. Además después de trabajar tanto tiempo juntos sigo sin saber apenas nada de ti.
- Ni tu ni nadie. Solo sabéis lo que necesitáis saber.
- Si. Pero los demás no van a ayudarte a ir a un lugar ultra secreto a conseguir información de la cura.
Abro los ojos de par en par.
- ¿Te has vuelto loco? No hables de esas cosas aquí. Alguien podría oírnos y...
- ¿En este antro de mala muerte? ¿Por qué crees que he escogido llevarte a un lugar así?
En parte tiene razón aun así...
- Abstente de hablar con esa libertad y de esos temas en lugares públicos. Nunca sabes dónde puede haber orejas.
- ¿ No crees que es injusto ?
- Mi vida no es tan interesante como para interesarle a los demás.
- ¿Como que no? A mí me interesa.
- A los hombres solo os interesa la vida de las mujeres cuando queréis terminar en la cama. Las mujeres nunca hemos necesitado de eso.
- ¿ Y de que hablas cuando estás en una cita?
- Yo no tengo de eso. Interfiere con mis proyectos actuales.
- Pero puedes decirme por ejemplo, porque entraste en el ejército ruso.
El barman llega con nuestras bebidas al fin y nos las pone delante. Me quedo mirando mi vodka. Y no me lo pienso. Me lo bebo de una. Después dejo el vaso sobre la barra. Hago una pequeña mueca.
- Kelvin. No pienso acostarme contigo así que puedes dejar de hacerme preguntas.
Por un momento mis palabras lo dejan perplejo. Bebe un poco de su cerveza y me contesta
- No quiero acostarme contigo. Quiero decir. Si quiero pero no te hago preguntas por eso.
Le hago una seña al barman para que me traiga otro vaso. Y suspiro:
- No lo recuero muy bien. De eso hace ya muchos años. Creo que porque quería ser fuerte. Para ayudar a...a los demás.
Termino diciendo. Parece que Kelvin sabe que hay más de lo que le he contado. Pero parece satisfecho con el hecho de que haya contado algo sobre mí. Algo con lo que yo no estoy para nada satisfecha. Como siga así voy a termina arrepintiéndome de verdad. El barman me trae la otra copa. Esta vez decido tomármela con más calma.
- Cuéntame tú algo sobre ti. Ya he hablado suficiente. ¿Vienes mucho a este bar?
- No mucho. Pero si quiero pillar una fuerte si...porque está al lado de mi apartamento.
Miro un poco a mi alrededor. Observando por un momento a los otros pocos humanos que se han dignado a entrar al lugar. Entonces mi mirada se detiene en uno en concreto. Una cara que había visto no hacía mucho. Esta mañana, de hecho, en mi ordenador. Me quedo observándolo detenidamente. Analizando sus facciones. No puedo estar equivocada. Tiene que ser él. El colaborador de la mansión. Russel Jensen. Respiro varias veces. Cojo mi bolso y lo abro para asegurarme de que mi querida bereta sigue ahí. Intento recordar, pero el vodka me lo hace difícil. Tiene el poder de...de..la sonoquinesis. Me quedo con el bolso sobre mi regazo. Preparada para actuar si fuera necesario. Y vuelvo a observarlo. Entonces este levanta su mirada y me mira. Nuestras miradas se cruzan. No cabe duda de que el es el mutante. ¿Me habrá reconocido?

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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por LaurieCay el Sáb Jun 25, 2016 8:11 pm

RJ - Antro:

Aparto la mirada de la mujer rubia para no ir a incomodarla y regreso a mi quinto vaso de Whisky. Pretendía tomar un trago; solo uno... Y buscar un sitio para dormir, pero he tenido tantas presiones en la cabeza que necesitaba un respiro. Y el calor del alcohol, su efecto tranquilizante, la música y las personas comunes y corrientes me lo brindan. Pero no puedo evitar preguntarme ¿Qué está haciendo aquí una estrella de Hollywood? ¿entre todos estos borrachos? La miro disimuladamente otra vez. Casi no hay mujeres en este lugar pero las que hay, visten jeans y camisetas anchas. Esta viste como si viniera salida de un bar de moda de Beberly Hills. Lleva un vestido; que si bien no es excesivamente corto, deja unas largas y blancas piernas a la vista. ¿Qué pretende? Es guapa; tengo que admitirlo... y presiento que no soy el único aquí con los jeans acalorados por su presencia. Efectivamente, a mi alrededor percibo varias cabezas que voltean a verla como si se tratara de magnetismo. Noto entonces que está sentada junto a un sujeto que por demás, pasa bastante desapercibido. Le doy otro trago a mi vaso y agro el gesto cuando el alcohol baja por mi garganta. Ha de ser su acompañante, o la presa que vino a buscar para empezar.
No puedo distraerme en mujeres ahora... Pero ha pasado más de un mes desde la última vez que estuve con una mujer, y si bien, no había tenido tiempo de pensar en eso, esta empieza a recordármelo... Le miro otra vez y veo que tiene la mirada puesta en mí. ¿Su acompañante no se ha dado cuenta de eso? ¿es su hermano o algo parecido? Entonces me doy cuenta... el rostro de esta mujer... me resulta conocido de alguna parte; aunque estoy seguro de no haberla visto nunca. Me acordaría... Sacudo la cabeza. Acercarme a ella y preguntarle “¿Nos conocemos de algún lado?” Queda completamente descartado. No hay una frase para coquetear peor que esa...
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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por Anniechantasti el Dom Jun 26, 2016 11:01 pm


Sveta- Antro:
Nos quedamos mirándonos fijamente uno al otro. Intento buscar en su mirada algo que me indique si me ha reconocido. Si sabe quién soy. Pero su mirada parece ser otro tipo de mirada. Intento llegar más allá pero entonces la voz de Kelvin hace que desvie la mirada
- Sveta.-me llama Kelvin.
Lo miro al principio sorprendida. Pero después una sonrisa se dibuja en mi rostro.
- No me digas que te van los hombres con pelo largo.-me pregunta mirando al mutante llamado Rusell.
-Shh...cállate.
Vuelvo a desviar la mirada de reojo para tenerlo controlado. Ahora que he encontrado algo así no puedo dejar que se escape Entonces me acerco para susurrarle y cerciorarme de que nadie más que Kelvin me escuche.
- Ese hombre al que he estado mirando es un mutante colaborador de la mansión.
-¿Qué?
Me dice extrañado. Y se dispone a ladear la cabeza para mirarlo de nuevo con más detenimiento pero consigo detenerlo cogiéndole la cabeza con las dos mano:
- Ni se te ocurra ladear la cabeza. Podría reconocerte.
- A ti también...
-No. No me ha reconocido. ¿Por qué mierdas crees que he estado mirándolo tanto rato? Quería asegurarme.
- Entonces como propones que lidiemos con él. Sería un problema si usara sus poderes. ¿Qué poderes tiene?
- Sonoquinesis. Si no recuerdo mal.
- Va a ser difícil. Pero si esta solo...nosotros contamos con la ventaja de que no sabe quién soy. Iré allí le entretendré y le pondré somníferos en la bebida.
- ¿Y qué pasa si se da cuenta? Como te llegue a pasar algo el General me mata.
-No soy una niña indefensa, además tu estarás ahí para ayudarme. Bien. Allá vamos.
Me levanto dispuesta a ir a hablar con el mutante pero Kelvin me detiene.
- Espera un momento.
-¿Y ahora qué diablos quieres?-le espeto. Cuando más tiempo pierda más posibilidades hay de que se marche.
- Si de verdad quieres seducirlo...-empieza a decirme en un susurro
Se acerca mí y me desabrocha un botón del escote. Esto me pilla por sorpresa así que no puedo detenerlo. Pero inmediatamente después le doy una bofetada. Será imbécil. ¿En qué diablos está pensando? Aunque, si nos paramos a pensar, en parte tiene algo de razón. Me desabrocho otro botón. Y me quedo mirando a kelvin con un, vuelve a hacer algo así y serás mi próximo sujeto de experimentos. Me levanto del taburete y con el vaso en una mano, y el bolso en la otra me dirijo hacía el mutante mosqueada con kelvin. Parece que mi bofetada no ha pasado desapercibida por nadie. Y aunque no estaba planeado, esto en cierta manera me da un pretexto para acercarme a él.
- ¿Está libre?-le pregunto señalando el asiento justo a su lado.
El mutante se me queda mirando unos momentos y asiente:
- Tranquila, estás segura conmigo.
-Gracias.-le respondo con una pequeña sonrisa.
Levanto la mano para pedir una copa. Decirle a Kelvin eso fue muy sencillo. Pero no soy alguien que este acostumbrada a hacer este tipo de cosas.
- Jamás pensé que terminaría así. Hoy ha sido un día realmente duro...
- No eres la única que ha tenido un día de mierda.
Al escuchar sus palabras me invade la curiosidad. Tal vez porque puede ser que problemas para alguien como él pueden significar buenas noticias para mí.
- Nadie con un buen día terminaría su día en un antro como este.
- Para serte sincero, nunca imagine encontrar una chica como tú en este antro.
Le miro con una pequeña sonrisa. Debo seguir actuando hasta tener la oportunidad de echar los somníferos que llevo en el bolso.
- Debo admitir que yo tampoco. Ni si quiera sé porque acepte su invitación. Bueno sí. Pensé que me llevaría a algún sitio agradable para olvidar mis problemas. No a un antro como este, y menos aún pensé que el se convertiría en otro problema. Y aquí estoy hablando con un desconocido sobre mis problemas.
-Podemos dejar de ser desconocidos.

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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por LaurieCay el Dom Jun 26, 2016 11:05 pm

RJ - Antro:
La guapa mujer me sonríe de forma seductora y se muerde el labio inferior de forma discreta. Es coqueta, pero sin dejar de ser una dama y eso empieza a atraerme.
—Eso... quizás pudiera mejorar el día para ambos.
Asiento, de acuerdo con sus palabras y llamo al bartender a nuestro lugar.
—¿Puedo invitarte algo?
—Un mojito —guiña.
Le transmito al bartender su petición y aquel no tarda en volver con su pedido y dejarlo frente a ella.
—¿Vienes mucho por aquí? —pregunta, dándole un sorbo y dejando el vaso junto al mio para acercarse más a mí.
—Es la primera vez que vengo. Buscaba un lugar donde pasar la noche, y pensé en tomar un trago antes para pasar los malos ratos.
—Me alegra que lo hiciera —dice ella, jugando con su cabello—. ¿No querrías contarme que es lo que te tiene tan agobiado?
Suspiro, sopesando en mi cabeza hasta donde es conveniente contarle:
—Buscaba a un sujeto. Pero no le encontré.
—Bueno, por mi trabajo conozco a mucha gente. Quizás si me dices su nombre pueda ayudarte.
El nombre de aquel muchacho estúpido, Dominic, está a punto de deslizarse por mi lengua, pero la verdad dudo que un sujeto como él tenga que ver con esta mujer. Asi que niego con la cabeza:
—Prefiero olvidarme de el por ahora.
La rubia asiente,comprendiéndolo. Sin dejar de mirarme, su mano se desliza entre nuestros vasos y toma el mio. Sus dedos juguetean en el borde de este unos instantes, deslizándose con suavidad. Entonces se lo lleva a la boca y se detiene antes de que este si quiera llegue a tocar sus labios rojos:
—Oh... —murmura, con una sonrisa, echando una mirada a su contenido— Este es el tuyo —dice, y lo pone de vuelta en la mesa.
Su gesto dispara todos mis sentidos de alerta y cuando me lo devuelve, lo freno con el índice y vuelvo a empujarlo en su dirección:
—Adelante. Quizás necesites algo más fuerte.
La chica niega con picardía y toma su propio vaso en cambio
—No gracias. Demasiado fuerte para mi gusto. Estoy bien con esto —doy una cabeceada y recupero mi vaso. No puedo evitar notar que algo burbujea en el fondo, aunque finjo pasarlo por alto—. Bueno —sonríe ella—. Por que este día acabe bien para nosotros —dice, levantando su vaso en el aire a modo de brindis, invitándome a hacer lo mismo y yo imito el gesto. Y cuando se lleva su vaso a los labios, yo me llevo el mío a los míos... Pero me detengo en mitad de la acción y lo vuelvo a dejar en la mesa, dedicándole a la mujer una sonrisa:
—¿Por qué abofeteaste a ese pobre diablo, querida? ¿no tenía nada bueno que pudieras robarle después de drogarlo?
Sus ojos seductores se vuelven fieros de pronto, y espero a que se levante y se marche,  que en cambio niegue la acusación. Si acaso no es cierta... acabo de perder una buena oportunidad esta noche. Pero en cambio, su reacción me toma por sorpresa completamente. La mujer introduce la mano en su bolso, y antes de que pueda hacer algo para detenerla, el cañón de una pistola apunta directamente a mi frente. Me quedo inmóvil y le miro, intentando mantener la calma.
—Es un buen plan de respaldo, lo admito.
—No juegues conmigo. Es una pena, realmente esperaba poder hacer esto de un modo pacífico.
Exhalo fuertemente por la nariz y miro a mi alrededor. Todos estos borrachos, no importa que tan ruidosos, malhablado y alcohólicos sean... son civiles. Y si hago cualquier maniobra para desarmar a la mujer, la pistola podría dispararse. Si no recibo yo un tiro, podría recibirlo cualquier persona a nuestro alrededor y no puedo exponer a gente inocente, así que decido cooperar y hacer lo que me dice. No llevo muchas cosas encima que pueda robarme, de todas formas. Y confío que al darse cuenta de eso, me deje en paz.
—Ponte de pie cuando yo lo haga, camina delante de mí y sal del local —me indica.
Yo obedezco y sigo sus indicaciones.

Afuera nos sorprende el frío nocturno. La mujer me conduce a un lado del local, un callejón oscuro. Como si este día no pudiera ponerse peor. Pero ya estamos lejos de civiles...
Pero cuando intento arremeter contra ella para desarmarla, me sorprende otra figura, detrás de ella. Nada menos que el hombre al que abofeteó. La mujer camina cautelosamente hasta ponerse detrás de mí y quedo rodeado:
—Ahora tengo curiosidad... ¿la bofetada fue actuación, o realmente te portaste atrevido con una mujer sabiendo que estaba armada?
—Sveta... ten cuidado.
Estoy a punto de moverme cuando siento un terrible calambre en todo el cuerpo, como si toda la sangre dentro de mí se hubiese enfriado, y no me permite moverme. Cuando miro al hombre frente a mí, sé que él lo esta haciendo. Y entonces lo reconozco. Yo conozco a este mutante... es Fahrenheit, y trabaja para los militares.
En ese momento, un golpe. Duro y directo a la nuca. Y lo veo todo negro. Mierda... Esto no está pasando. Mierda....
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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por Anniechantasti el Lun Jun 27, 2016 12:31 am


sveta- piso de Kelvin:
Cuando llegamos a su apartamento, el doctor se nos queda mirando:
- Que diablos ha pasado?
-Prepárate para hacer una intervención-le digo. Mientras yo misma empiezo a preparar la sala de estar.
-¿Pero que voy a hacer ahora?-pregunta perdido el doctor.
Kelvin deja al mutante encima de la mesa del salón de estar. Yo mientras preparo la anestesia. Si se hiciera como es debido habríamos hecho antes un análisis de sangre peor no hay tiempo.
- Va a implantarle un chip de control, como el de nuestro querido profesor. No quiero que cuando despierte intente nada raro. Aunque no es que lo necesitemos entero para hacerle el chantaje a nuestro "querido" profesor quiero hacerle preguntas.
Va a ser una larga noche. Pero al contrario de lo que temía, va a ser muy satisfactoria. Una vez esta todo preparado me acerco para suministrarle la anestesia.
- Aunque quiera ayudar, y os lo digo a los dos-nos comenta el doctor- esta será la última intervención que haga en estas condiciones. Esto es inhumano.
- Haga lo que quiera doctor. Pero tenga en claro una cosa. Los mutantes no son humanos.
Siento la mirada de Kelvin. Pero la ignoro. El es otro mutante más.
-Empecemos.

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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por Anniechantasti el Mar Jun 28, 2016 2:42 pm


Sveta-Piso de Kelvin:
Me quedo contemplando en silencio a nuestro nuevo prisionero. Debería despertar en breves, y quiero estar delante cuando lo haga. Ayer me dejo con la curiosidad y tengo intención de saciarla. Me acerco a él para contemplarlo mejor. Fue demasiado fácil capturarle. ¿Tal vez me he equivocado con él? ¿Y si no es él mutante? Las dudas por un momento me inundan. Pero recapacito. No puedo estar equivocada. Entonces lo veo. Empieza a moverse y a abrir los ojos.
- Por fin despiertas- le digo con una sonrisa- ¿Has dormido bien?
Mira por un momento a su alrededor y trata de incorporarse. Pero le está costando lo suyo. No puedo evitar reír. Ver cómo trata de incorporarse de forma tan desastrosa me hace feliz. Ahora las cosas están donde yo quiero:
- No creo que puedas moverte bien en un momento. No después de la cirugía y la anestesia.
Observo como levanta los brazos tratando de llevarse la mano a la nuca. Y como contempla entonces sus manos atadas por unas esposas.
- Toda precaución es poca. No eres ni el primer, ni el último mutante con el que tratare.
Me mira furiosamente, pero también avergonzado. Por haberse dejado atrapar. Pero en cierta manera, a pesar de que el este aquí, no puedo evitar sentirme en cierta manera vencida. Tendría que haberlo hecho mejor. Que no se diera cuenta de que pretendía drogarlo.
- ¿Quién eres? ¿Si trabajas para los militares que diablos hago en una casa?
- Aquí quien hace las preguntas soy yo. Antes que nada quiero saber porqué no usaste tus poderes señor "Russel" y porque no los estas usando ahora?
Me quedo observándolo por unos momentos. este parece estar cavilando sobre varias cosas. Parece que se ha olvidado de mi por unos instantes y eso no lo puedo permitir. Entonces presiono el botón. El botón del mando que está relacionado con el chip que le hemos implantado hace poco. Pero algún motivo no surte efecto. ¿Se habrá estropeado? Por un momento me quedo mirando el mando a distancia. Me distraigo solo unos momentos. Oportunidad que parece querer aprovechar el mutante que se abalanza hacia mi dispuesto a ahorcarme. Los dos caemos al suelo. El sobre mí, tratando de matarme. Pero no le doy tiempo a que consiga tocarme a penas. Le cojo del brazo y con ayuda de mis piernas consigo dar la vuelta y ponerme encima de él. Rápidamente me levanto y le pongo el pie en el cuello.
- Ni se te ocurra hacer algo así de nuevo. Y ahora me dirás porque no tienes tus poderes.
- Jamás te diré nada.
Sigo contemplándolo con el pie en su cuello. Y empiezo a pensar en todo. Primero un mutante en la base y ahora uno de la escuela...entonces recuerdo lo que me dijo hace unas horas en el bar. "Buscaba a un sujeto, pero no lo encontré". Mis ojos se abren. Puedo estar equivocada pero mi instinto grita lo contrario. Quito el pie y me arrodillo junto a el obligándole a que me mire con las manos:
- Dime quien es el que te ha quitado los poderes.
- No sé cómo has llegado a esa conclusión. Pero no pienso decir nada. Antes muerto.
-¿ Crees que la muerte es lo peor que puede pasarte? -sonrio- Pero está bien, se que la gente como tú solo habla después de cierto tipo de presión.
Le cojo fuertemente del brazo y le obligo a levantarse y después lo arrastro fuera de la habitación. Fuera esta Kelvin tumbado en el sofá. Al ver que salgo se levanta:
- ¿Nuestro otro prisionero está despierto?
-Sí. Desde hace poco. Pero está atado.
-Bien.-le respondo- Solo quiero enseñarle en qué posición están.
Lo sigo arrastrando tras de mí con una sonrisa siniestra. Aunque a mí me parece la más dulce de las sonrisas. Abro la puerta y lo empujo dentro para enseñarle lo que hay:
- Señor Rusell....le presento a nuestro otro invitado especial. Algo me dice que os conocéis.
La cara del mutante empieza a experimentar cambios que a mí me parecen la mar de divertidos. Pasa del asombro y la incredulidad, a una cara de alegría que poco a poco se va transformando en horror al comprender la situación en la que están los dos.:
- Allan...estás...vivo...
El mutante que está tumbado y atado y que parecía haber ignorado la situación a su alrededor ladea la cabeza para vernos al escuchar la voz de su amigo. Sus ojos se abren en una expresión de horror y yo me regocijo de placer al ver su expresión:
- Maldito RJ! ¿cómo te dejas atrapar inútil?-empieza a decir forcejeando y tratando de librarse.
Niego con la cabeza:
- Espero querido Rusell, que ahora estés más dispuesto a hablar.
-No lo hagas Rj...no...!!agh!
Antes de que termine la frase pulso el botón del mando a distancia. El profesor se retuerce de dolor mientras grita.
- A diferencia de ti, con él si funciona este aparatito.
- ¡No! ¡detente!-grita Rusell de repente- Hablaré. Pero no hay nada que puedo decirte del sujeto.
Paro de pulsar el botón y le observo.
- Si supiera quién es o como se llama lo habría encontrado ya. Solo sé que seguramente vive en Nueva York.
Me quedo contemplándolo unos momentos analizándolo. Sé que no me dice toda la verdad. Pero de momento no puedo presionarlo más. No antes de hacer la misión. Abro la puerta y le indico con una seña que se acerque:
- Voy a hablar con nuestro profesor. Hazte cargo de él-digo señalando a Russell. Una vez se lo lleva cierro la puerta con cuidado y me dirijo hacia Mckenzie.
Me siento a su lado con una amplia sonrisa cruzando las piernas y mirándolo con suma satisfacción. Después de todo lo tengo en la palma de mi mano a mi merced.
- ¿De qué estabas hablando antes con Rj?-me pregunta.
Mi sonrisa no desaparece mientras lo contemplo:
- Nada que te incumba a ti. Es algo entre él y yo. Pero en cambio, hay otro asunto que nos incumbe a los dos. Algo de máxima prioridad. Has de decidir si vas a colaborar con nosotros o no. Si te niegas....bueno. Digamos que la próxima vez que veas a tu "RJ" tal vez no esté entero. En mi país es algo común eso de la tortura. Inhumano. Sí...pero vosotros no lo sois.
-Bruja-murmura- Lástima de hermano el que tienes. No le llegas ni a la suela de los zapatos.
Dejo de sonreír y le miro fríamente. Pulso de nuevo el botón unos instantes. Solo para oírlo gritar de nuevo. Es increíble lo tranquilizador que resultan sus gritos de agonía. Lo detengo a los pocos segundos. No estoy satisfecha pero no puedo permitir que esté en mal estado si accede:
- Está bien. Así que esta es tu respuesta .Ha quedado clara. Tendrás noticias mías pronto.
Me levanto y me dirijo a la puerta pero un grito suyo hace que me detenga.
- Espera...Está bien. Iré. Pero quiero hablar con él a solas unos minutos.
Me quedo parada en la puerta pensativa. En estos momentos lo último que quiero es darle nada. Pero pensándolo bien. Será la última vez que se vean con vida. Aún así...
- Aquí la única que pone condiciones soy yo. Necesito una respuesta clara. Si o no.
Veo que hace una mueca desagradable y al final abatido responde:
- Lo haré. Pero prométeme que le dejarás ir después de la misión. A él y a mí.
- ¿Ese era el trato no?
Salgo de la habitación dejándolo solo con una sonrisa de oreja a oreja. Veo a kelvin preparándose algo para desayunar.
- Ha accedido a llevarnos.-le respondo-saldremos mañana por la mañana. Yo voy a ir a preparar los últimos detalles para mañana. Te dejo a cargo de los dos. No la fastidies.
Salgo del apartamento en dirección a mi propia casa. Para darme una ducha y cambiarme de ropa antes de ir a la base a por todo lo necesario para mañana con una certeza. No pienso cumplir con mi promesa.

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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por Anniechantasti el Vie Jul 08, 2016 9:02 pm


Mr.Blue-Apartiamento de Kelvin:
Me quedo mirando el techo. Intentando pensar. Tratando de elaborar algún plan, pero resulta todo demasiado confuso. ¿Cómo han podido atraparlo? Además, no parecía tener ningún rasguño. A diferencia de mi que estoy hecho polvo. Necesito hablar con RJ. Saber de que estaba hablando con esa bruja. Como están en la mansión. Demasiadas cosas. Y al mismo tiempo, he de trazar un plan para intentar escapar. Porque una cosa tengo clara. No va a dejarme marchar. Pero si me niego matará a Rj. Sigo perdido en mis pensamientos cuando la puerta se vuelve abrir.
- Tenéis solo 5 minutos.
Al darme la vuelta veo a Rj. Atado con grilletes en los pies y en las manos.
-Aidan...
-Aidan está bien. El que estaba muerto eres tú.
Se acerca con cuidado y se sienta a mi lado.
-Pensábamos que habías muerto en la batalla contra Agony.
- Yo tambien pensaba lo mismo. Al despertar me vi atrapado aquí. Constantemente amenazado y torturado por la Doctora Svetlana Patlov. Vigilada por Farenheit y siendo atendido por el doctor. Lo único que sé es que no estamos en la base militar. Que me quieren para que les ayude con algo. Algo que hacen a espalda de los militares.
- ¿Has dicho Patlov?
- Si. -Asiento. -Es la hermana de Vladimir.
-Por eso me sonaba su cara…-murmura.
- ¿De que estas hablando antes con ella? –le pregunto. Hay pocas cosas que le puedan interesar a esa mujer. Y todo lo que le interese a ella ha pasado a interesarme a mí.
- Uno de los motivos por los que pudieron atraparme con tanta facilidad es porque en estos momentos no tengo mis poderes.
Al escuchar sus palabras mis ojos se abren como dos platos. ¿He escuchado bien? ¿Acaba de decir que ha perdido sus poderes? ¿Por eso el chip del infierno no ha funcionado con él?
- ¿Qué mierdas ha pasado? ¿Cómo diablos has perdido tus poderes RJ? ¿Han sido…-empiezo a decir pero después recuerdo la pequeña conversación que ha tenido con la doctora. Ella también quiere saber quién ha sido.- ¿Quién demonios ha sido?
- Un tipo que encontré en Nueva York. No se cómo encontró la mansión. Y…no solo quito mis poderes…intercambió los de Finch y gato.
- ¿Cómo es posible? ¿Qué diablos habéis estado haciendo en mi ausencia?
- ¡Intentar tenerlo todo bajo control!¡Maldita sea Allan! Todo ha sido un completo desastre. Pensábamos que estabas muerto y Aidan estaba en coma. Los alumnos sabían de la ausencia de ambos…No ha sido fácil. Tuvimos que recurrir a alumnos para poder sacar a Aidan del hospital.
- Y ahora no te tienen tampoco a ti-susurro abatido-No voy a salir de esta con vida.
Admito abatido. Parece ser que es entonces cuando RJ se fija en mi condición. Su mirada se ensombrece.
- ¿Qué te han hecho?
- Mentiría si dijera que si no fuera por ellos habría muerto por Agony. Pero ahora es diferente. Me han metido algo. Y cada vez que a la doctora le venga en gana, pulsa un botón y un dolor insoportable me recorre el cuerpo. Además, si uso mis poderes cuando el seguro está activo…Estoy cerca de llegar a mi limite. Sin contar con que cuando haga lo que ellos quieren me mataran. Lo sé. Por eso quiero que aproveches mañana para escaparte.
- ¿Qué quieres decir? - me pregunta.
Le hago señales con las manos para que se acerque
- Estoy seguro de que solo son tres personas las que saben que estamos aquí. La doctora, el mutante y el otro doctor. Mañana creo que me iré con la doctora y el mutante. Te quedarás a solas con el doctor. Creo que si lo haces bien puedes escapar. Así que hazlo.
Va a decir algo, pero niego con la cabeza cortándole. No quiero que me dé esperanzas. Aunque consiguiera escapar. Aunque pidiera ayuda….no creo que llegaran a tiempo:
- No digas nada cabrón. Sigo sin entender porque no tienes ni un puto rasguño. ¿A caso no ofreciste resistencia cuando te capturaron? ¿Aunque fuera a base de patadas?
- Me pillo con la guardia baja.
- ¿con la…?
- Estaba en un maldito antro bebiendo para intentar olvidar mi miserable situación cuando entro ella. ¿Cómo podría haber imaginado que era una militar? Llevaba una maldita pistola en el bolso.
- Lo que me extraña es que no lleve un arsenal entero.
RJ está a punto de contestar, pero la puerta se abre.
- Se os ha terminado el tiempo. Mckenzy, será mejor que descanses. Mañana te espera un día duro.
Veo como RJ desaparece tras la puerta con el mutante y me dejan solo con mis pensamientos. La única forma que tengo de escapar es consiguiendo quitarles ese mando. Y huir….y ni eso me asegura sobrevivir.

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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por Anniechantasti el Lun Ago 22, 2016 3:55 pm

MR.BLUE-APARTIAMENTO DE KELVIN::

Aun es por la noche cuando la doctora entra en mi habitación acompañada por el otro mutante. No he podido dormir mucho. Pero al menos todo se diga he descansado un poco. Parece que ya están preparados. El mutante se me acerca y me da indicaciones de seguirle. Le hago caso sin decir nada. De momento no me beneficia llevarles la contraria. RJ está en la habitación contigua.
- Anthony. Ni se te ocurra perderle la vista al mutante. Aunque no tenga poderes sigue siendo más fuerte que tú.-dice la doctora seria
“Cualquiera puede ser más fuerte que ese doctor” Pienso. Al verla veo que está bien preparada. Y no solo él. Los dos parecen estarlo. El único que no lo está soy yo.
- Antes de que nos vayamos voy a dejar unas cosas bien claras. -me dice la doctora mirándome fijamente a los ojos. Clavándome su fría mirada. - El fracaso no está permitido. Como hagas cualquier movimiento en falso. Como intentes escapar. Como algo no salga bien, tu amigo lo pagará. No eres ningún imbécil así que no hace falta que te haga una lista detallada de las cosas que pueden molestarme o pueden echar a perder la misión.
Asiento en silencio. Sé que cuando termine esto me matará. Pero tengo que hacer que piense que creo en ella. Aunque me resulte lo más difícil del mundo he de tragarme mi maldito orgullo y cerrar mi gran bocaza.
- Yo lo tengo claro. Espero que tu cumplas tu parte-le digo mirándole fijamente a los ojos.
La doctora me mira fijamente y sonríe.
- Tendrás tu merecida recompensa. No te preocupes profesor -dice totalmente convencida.
Si no supiera como es habría creído en sus dulces palabras. Pero hace tiempo que no confió en los militares. Intento mirar tras de mí para ver si consigo ver a Rj. Pero la habitación donde se encuentra está cerrada. No escucho nada. Ningún sonido. Supongo que RJ estará descansando. O al menos intentándolo. Pero no pasa mucho tiempo antes de que sienta como el mutante, Kelvin, me empuja.
- No te entretengas -me dice.
Sigo andando sin muchas ganas. Me siento como si estuviera en el corredor de la muerte. Andando con mis verdugos. Aunque no debería molestarme lo hace. Después de todo el camino que he escogido recorrer es el de alguien que no esperar vivir mucho. Si no muero luchando lo haré algún día a causa de la droga. No debería molestarme, pero lo hace. No debería importarme nada la escuela, ni sus alumnos, ni sus profesores. Y aun así lo hacen. No tardamos en atravesar el umbral de la puerta y salir fuera. La luna sigue brillando sobre nuestras cabezas. Todavía es de noche. Pero no consigo a adivinar qué hora será. Pero falta bastante para el amanecer. O eso creo. Al sentir la fría noche sobre mi siento un escalofrió que me recorre la espalda. Y en cierta manera me siento feliz. ¿Hace cuando que no salía? Entonces me percato de algo. No sé ni si quiera donde quieren que les lleve. Supongo que estará en algún lugar rodeado de agua. Por eso necesitan de mi ayuda. Pero necesitaré algo más:
- ¿Y dónde diablos he de llevaros?
- Lo sabrás. De momento sigue andando-me dice el mutante.
La doctora parece ignorarme. Esta unos pasos más delante de mí. Otra vez el silencio. Pero lo prefiero así Seguimos andado hasta llegar a un coche blanco. La doctora se sube en la parte del conductor y a mí me meten detrás. Esperaba que me dejaran solo, pero parece ser que eso no va a suceder. Me acompaña de nuevo Kelvin. Parece ser que siguen desconfiando. No puedo evitar reírme muy dentro de mis entrañas. Hacen bien en desconfiar de mí, al igual que yo al desconfiar de ellos. Si tan solo hubiera una forma de avisar a los de la mansión y decirles donde está RJ….solo espero que RJ sea lo suficientemente inteligente como para intentar escapar ahora que esta solo con el doctor.



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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por ::Nono:: el Miér Ago 24, 2016 5:46 pm

Mara - Puerto industrial de Brooklyn:
Corro por entre las calles de Brooklyn, sin saber muy bien hacia donde voy. Una patrulla de policías me ha reconocido, y he tenido que salir huyendo. Podría ponerme a trepar los edificios, pero prefiero mantener un perfil bajo. No quiero atraer a helicópteros, y mucho menos volver a enfrentarme con el tipo del fuego que carbonizó a mi compañera de Denny’s, por no hablar de la chica que casi me asfixia, de no ser por Agony. Todavía me hierve la sangre el pensar que el asesino de Allan me ha salvado la vida.
Sigo corriendo sin saber muy bien hacia donde voy. Las calles están desiertas a esta hora de la madrugada. Giro en una callejuela y me topo de frente con un desnivel bastante pronunciado que acaba en un muro. Sin pensarlo demasiado, salto, con la buena suerte y agilidad suficiente de caer sobre el muro. Salto de nuevo hacia abajo y sigo corriendo. Sigue habiendo calles, pero lo que me rodea ya no parecen edificios. Me detengo un momento para tratar de ubicarme y recuperar el aliento y entonces me doy cuenta de algo. Huele a mar.
Miro hacia arriba y distingo a no mucha distancia las grandes grúas del puerto industrial de Brooklyn. Sí que me he alejado bastante de… ¿La guarida? ¿Mi casa? ¿El hotel? Qué más da de donde me aleje, si son sitios a los que ni puedo ni quiero volver. No puedo regresar a la guarida mientras Agony siga en ella. En mi casa está Nina, y verla no me ayuda en mi decisión. Y el hotel… solo era cuestión de tiempo que se enteraran de que estoy en la lista de delincuentes más buscados en la ciudad actualmente y llamaran a la policía. Y por eso mismo estoy huyendo.
De repente, las luces de las linternas iluminan el final de la calle, y echo a correr en dirección contraria por entre los contenedores gigantes del puerto. Puedo escuchar a los policías pisándome los talones. Cuando me quiero dar cuenta, me encuentro al final de un muelle de hormigón que termina en el oscuro y asqueroso mar de la bahia de Nueva York. Puedo ver a lo lejos las luces de State Island mezcladas con las de un par de cargueros. Pero ahora mismo lo único que puedo hacer es dar media vuelta o tirarme al mar. Miro sobre mi hombro, y sé que los policías están a punto de alcanzarme. Vuelvo a mirar a mi alrededor, buscando alguna alternativa a tirarme al agua.
Puerto industrial:
Entonces mi vista se topa con una enorme grúa de portico de color turquesa a unos pocos metros a mi derecha. Mi cerebro actúa a la velocidad del rayo, y no tardo en echar a correr hacia ella. A medida que me acerco, alargo mis cabellos y estos se enganchan a la estructura de metal y, justo en el momento en el que la linterna está a punto de iluminarme, me elevo en el aire. Empiezo a trepar por mi cabello como si fuera una cuerda, en silencio, mientras debajo de mi los policias iluminan el lugar en el que me encontraba hace una milésima de segundo. Llegan corriendo y resoplando al lugar, y no tengo mas remedio que taparme la boca para ocultar mis jadeos, a apenas unos pocos metros por encima de sus cabezas. Los hombres iluminan en todas direcciones, buscándome, y contengo el aliento, y rezo, para que no se les ocurra mirar hacia arriba. Uno de los policías empieza a elevar su luz, que se acerca peligrosamente a mí…
grua de portico:
- Atención, patrulla 7. Reporten. Repito, reporten.
La radio de su walkietalkie lo detiene. Se lleva la mano al hombro y aprieta el botón para responder.
- Negativo. No hay rastro de ella.
Contengo la respiración, y siento que estoy a punto de ahogarme. El policía mira a su compañero, que asiente. Ante mi alivio, veo que se dan la vuelta y se alejan por donde han venido. No es hasta que dejo de ver las luces de sus linternas que dejo escapar todo el aire que he estado conteniendo. Aso con más fuerza la cuerda de pelo y termino de trepar hasta el amarre de ejes. Retraigo el pelo, que vuelve a su longitud normal, y me siento sobre el frío hierro con las piernas colgando, y por fin puedo tranquilizarme un poco. Menos mal que se han ido. Después de todo el día huyendo, después de lo que ocurrió con los militares, lo peor que podría pasar es que descubrieran mi paradero y mandaran a todo un ejército a por mí. Respiro profundamente y me dejo azotar por el viento fresco previo al amanecer, con la vista puerta en el negro horizonte salpicado por las luces de los cargueros.
Entonces, de repente, algo interrumpe mi calma. Un coche aparece en el puerto desde el lado contrario al que entré yo, iluminando la calle principal entre los contenedores con sus luces. Recojo las piernas y me pego a los hierros, tratando de ocultarme de su vista. El coche no es de la NYPD, pero no por ello me siento más tranquila. Si no son policías, quizá sea peor. Puede que sean militares.
El coche se detiene prácticamente debajo de la grúa, debajo de mí. Asomo la cabeza entre los hierros de la estructura, solo para comprobar que no se trata de nadie peligroso. La puerta del conductor se abre y de ella sale una mujer. Desde mi altitud no le distingo la cara, solo que es rubia y va ataviada con una gabardina larga de color beige. La mujer mira alrededor, comprobando que no haya nadie, antes de cerrar la puerta y asentir hacia el interior. En cuanto lo hace, la puerta trasera del coche se abre, y de ella sale un hombre, también con abrigo, arrastrando a otro. Lo agarra de la cintura y lo saca del coche, tirándolo al suelo. El segundo hombre tiene el pelo oscuro y va vestido con ropa normal, e incluso desde mi posición puedo distinguir que tiene las manos esposadas. Parece un ajuste de cuentas. El hombre gruñe por el golpe contra el asfalto, y el otro, el del abrigo, cierra la puerta antes de dirigirse a él.
- Vamos, Mackenzie, tenemos trabajo.
Los ojos se me abren como platos. Tiene que ser una coincidencia. No puede ser. Él está muerto. Asomo más la cabeza, inconscientemente, y fijo mis ojos en el hombre que está en el suelo. Este gira sobre sí mismo hasta ponerse boca arriba y entonces el corazón se me detiene. Es él. Es Allan
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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por Anniechantasti el Jue Ago 25, 2016 7:06 pm


Mr. Blue- Puerto Industrial de Brooklyn:
Miro al maldito mutante desde el suelo. Podría tratarme un poco mejor. Después de todo me estoy portando “bien”.
- ¿Era completamente necesario esposarme? Tenéis a un rehén para obligarme a hacerlo, además tengo el maldito chip ese incrustado en la nuca. Como haga algo que no queráis me podéis dejar muerto si queréis. Pero si hasta me habéis vendado los ojos-les digo. Estoy harto ya de que me traten como una mierda.
Miro como la doctora se gira hacia mí, pero no dice nada. Simplemente se saca… ¿Su móvil? No…algún aparato y empieza a mirarlo con detalle. A estudiarlo. Ninguno de los dos parece querer contestarme.
- Y no contentos con eso me tratáis como a un saco de patatas. Ni si quiera me habéis dejado salir del coche-prosigo.
- Tenemos prisa-responde Fareheit- Y tú no pareces tenerla.
- Si me desabrochas las esposas me daré más prisa. Intenta salir del coche sin usar las manos.
- Callaros los dos de una vez-suelta la doctora. El mutante parece callarse de repente.
Me quedo mirando un momento a la doctora. Tiene la mirada puesta en el aparato, pero parece que no le esta prestando atención a eso. Decido que lo mejor que puedo hacer es ignorarla de momento, pero vigilarla de cerca. Lo único que se de ella es que es la hermana de Vladimir, que odia a los mutantes, que es doctora, militar y que todos parecen respetarla bastante. Y si alguien como Farenheit la respeta será por algo. Le tiendo las manos al mutante.
- No hay motivo para tenerme aun esposado.
Este parece pensárselo unos momentos y se acerca para quitármelas, pero entonces habla la doctora:
- Aún no.
- ¿Porque…?
De repente la doctora se saca de dentro de la gabardina un arma con silenciador y dispara a lo alto de una grúa. Se escucha el sonido de la bala al dar contra esta
- Sveta. Qué diablos…-empieza el mutante. Pero entonces Algo parece caer de la grúa.
Pero a mitad de su caída su cabello parece estirare y engancharse de uno de los hierros de la torre.
- Por fin sales de tu escondite. -dice la doctora.
Mis dos captores se ponen alerta dispuestos a luchar. Y yo no puedo evitar apretar los puños. Ni evitar que me dé un pequeño vuelco el corazón. ¿Qué diablos hace ella aquí? No puedo dejar que la atrapen. Y tampoco puedo dejar que vean que me importa.




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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por ::Nono:: el Jue Ago 25, 2016 8:27 pm

Mara - Puerto industrial de Brooklyn:

La bala impacta a pocos centímetros de mí, rebotando en la estructura de hierro con un sonido metálico. No me alcanza, pero me hace perder el equilibrio al obligarme a echarme hacia atrás, e irremediablemente caigo de la grúa y me precipito al suelo. Alargo mi cabello hasta volver a enroscarlo al amarre de ejes y consigo detener la caída a medio camino del suelo.
- Por fin sales de tu escondite – dice la mujer, que es la que ha disparado.
Dejo escapar un par de jadeos más al tiempo que trato de volver a acompasar mi corazón. Me escurro por mi propia cuerda de pelo hasta posarme en el suelo y enfrento a la pareja. No sé quiénes son, pero están armados y tienen a Allan esposado. Algo no está bien aquí. ¿Cómo es posible que lo hayan capturado? No, la pregunta importante no es esa. La pregunta es: ¿cómo es posible que esté vivo? Yo le vi morir…
- ¿Quién eres? – pregunta la mujer, todavía apuntándome con la pistola.
- ¿Y tú? – pregunto yo a mi vez, desafiante.
Los ojos de la mujer se convierten en dos rendijas, y por un instante, siento un escalofrío. Es entonces cuando habla el otro hombre.
- Yo sí sé quién eres. Eres Mara Lawrence. Top 10 de delincuentes más buscados actualmente en la ciudad. Mataste a un guardia seguridad en la revuelta de los juzgados hace una semana.
- Ah – comenta la mujer despectivamente. – Esa.
Aprieto los puños. Estaba claro que me tenían que conocer, mi cara está en todos los periódicos. No sé si son peligrosos o no, aunque me inclino por lo primero. No puedo concentrarme, son demasiadas emociones. Entre ellos dos, a unos pocos metros más atrás, está Allan. Vivo. Mirándome. Quiero correr y abrazarle, preguntarle tantas cosas. Pero noto como él niega ligeramente con la cabeza, con una mirada de advertencia en el rostro.
Recuerdo lo que dijo cuando lo bajaron del coche. Algo sobre un rehén y un chip. Está claro que está aquí con ellos, haciendo lo que sea que esté haciendo, coaccionado y en contra de su voluntad. Me pregunto si es el mismo motivo por el que no usa sus poderes para escapar. Él es poderoso. Mucho. Podría hacerlo sin despeinarse. Está claro que la situación es más complicada de lo que parece.
- Allan… - susurro
Él pone los ojos en blanco durante un instante, incómodo porque me dirija a él. Pero necesito saber qué está pasando.
- Estás de suerte – dice la mujer, obligándome a apartar la vista de Allan para posarla en ella. – Tienes diez segundos para desaparecer de mi vista antes de que apriete el gatillo. Y esta vez, no fallaré.
El tono con el que habla, tan cruel y retorcido, me obliga a clavarme en el suelo. No pienso salir corriendo. Llevo huyendo y escondiéndome demasiado tiempo, más concretamente desde que supe que Allan había muerto. Pero está aquí, y está vivo. Y no puedo dejarle.


Última edición por ::Nono:: el Sáb Ago 27, 2016 12:52 am, editado 1 vez
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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por Anniechantasti el Vie Ago 26, 2016 7:50 pm

MR. BLUE- PUERTO INDUSTRIAL DE BROOKLYN::
Miro De reojo a la doctora. Si no fuera porque sé que tiene prisa ya habría disparado. En cierta manera se me consuela. Eso le da a Mara la posibilidad de irse. Vuelvo a posar mi mirada en Mara pero está parece estar en shock. No parece saber qué hacer. Aprieto más los puños.
- 8,9….-Está a punto de terminar la cuenta alante.
He de hacer algo. Me levanto del suelo rápidamente pero tratando de aparentar tranquilidad y le sonrio:
- Rope rope rope… ¿No ves que la señorita te ha pedido amablemente que te marches?
Mara parece reaccionar al verme y hace amago de avanzar, pero las palabras de la doctora la detienen en seco.
- ¿La conoces?
Ladeo la cabeza para mirar a la doctora. Veo que como no sea ahora convincente, Mara puede terminar mal. Pero por un momento tengo dudas de qué camino tomar. Estoy seguro de que sabe que Mara fue alumna mia. Tal vez solo está probándome. ¿Por qué si no me preguntaría si la conozco cuando es obvio que si?
- Claro que la conozco-respondo. He de intentar convencerla de que ahora ya no me importa nada- Fue alumna mía. Pero una de tantas. No fue más que una alumna más. Nunca destacó. Además, mira como ha terminado. Buscada y perseguida.
- Oh-dice la doctora- Entonces no te importara que la matemos, ¿verdad?
Ahí está. Siento por un momento como un sudor frio recorre mi espalda y siento que mi piel se torna pálida. He de intentar tranquilizarme. Esta mujer es demasiado astuta. Si tan solo su hermano lo fuera la mitad que ella…
- Para nada. Alguien como ella estaría mejor muerta que viva-le respondo e intento evitar la mirada de Mara-Es más, creo que debió aprender a caminar a los dos meses porque ni sus padres la querían coger cuando era bebe…-me rio-en resumen…es solo escoria… Pero sé que tenéis prisa y sé que matarla os llevaría tiempo. Y sin contar que matarla podría atraer atención no deseada
Siento la mirada de la doctora escrutándome. Pero al escuchar sus últimas palabras sonríe:
- Así que lárgate de aquí. Vete a atracar comisarias, o mejor. Vete a buscar a alguien que le importes. Aquí no pintas nada.
Mara parece dar un paso hacia atrás.
- Parece estar claro que a ti no te importa demasiado. O eso es lo que me has dejado claro. Pero mi pregunta es…¿Cuánto le importas a ella?
- Está claro que no…
De repente lo siento. Le está dando al maldito botón. Por instinto me encojo sobre mí mismo y caigo el suelo por el dolor. Pero cesa inmediatamente. Al levantar la mirada veo que Mara se ha abalanzado contra la doctora. Pero Kelvin se interpone entre ellos dos:
- Me parece a mí que sabiendo lo mucho que le importas no puedo dejar que se vaya… y que pueda pedir ayuda.

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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por ::Nono:: el Vie Feb 17, 2017 6:11 pm

Mara:

En cuanto veo a Allan hincarse de rodillas y retorcerse de dolor en el suelo, me pongo en guardia. Estoy a punto de echar a correr hacia la rubia cuando su acompañante se interpone entre nosotras.
- Apártate si no quieres terminar mal - le advierto.
El hombre, que no debe ser mucho más mayor que yo, sonríe.
- Yo iba a decirte exactamente lo mismo.
Alargo mis cabellos en dos extensos látigos, uno a cada lado de mi cuerpo, en un amenazador intento de intimidarle y que se aparte. Si es cierto que sabe quién soy y lo que he hecho, sabe que no repararé en hacerle daño. Entonces, él levanta la mano con los dedos curvados levemente hacia arriba, y siento que la tierra tiembla levemente. Miro hacia abajo y contemplo que el cemento bajo mis pies ha empezado a derretirse y empiezo a hundirme en él. Alargo mis látigos de pelo, los enrosco de nuevo en la estructura de la grúa y salto, evitando que el cemento me trague como si fueran arenas movedizas. El hombre sonríe, y entonces entiendo por qué la rubia está tan tranquila. Él también es mutante.
Pero apenas tengo tiempo de procesarlo porque enseguida oigo crujir la estructura de la grúa y, con horror, contemplo como los hierros de esta comienzan a derretirse allí donde mi pelo se ha enroscando, chamuscándolo. Los hierros se deshacen en una pasta de color azul que se asemeja a la lava, llevándose mi cuerdo de pelo con ella, y me precipito de espaldas al suelo.
El golpe me deja sin respiración durante unos instantes. Por un segundo, temo haberme roto la espalda, pero soy capaz de girarme sobre mí misma para ver al mutante. ¿Tiene el poder de derretir la materia? De ser así, tengo que encontrar la manera de derrotarle. Detrás de él, Sveta sigue apuntando a Allan con su pistola. Él me mira, y su expresión no hace más que gritar: “Corre, huye”. Pero me conoce, y sabe que no lo haré.
Con esfuerzo, logro ponerme de rodillas y me apoyo en el suelo con ambas manos. Pero cuando trato de levantarme, no puedo. Mis manos se han quedado pegadas al cemento. Pero está vez, el cemento no empieza a derretirse, sino a congelarse. Noto como se crea escarcha bajo mis palmas, y el frío va subiendo por mis brazos y apoderándose de mi cuerpo. Para cuando quiero darme cuenta, estoy tiritando. Miro al hombre. No, no tiene el poder de derretir. Tiene el poder de controlar la temperatura de las cosas. De la gente. ¿Cómo puedo vencer a alguien así?
- ¿Aún quieres seguir jugando? - pregunta el hombre.
Los dientes me castañean. La vista se me nubla. Me duele la cabeza. Creo que estoy entrando en hipotermia. Ya no distingo la cara de Allan en la lejanía. De hecho, casi ni distingo la de mi enemigo. Una cosa está clara. No puedo vencerlo sola. Con las últimas fuerzas de las que dispongo, niego con la cabeza.
Entonces, noto como desaparece la escarcha de mis manos. Las fuerzas me abandonan y caigo de nuevo al suelo de costado, y me quedo ahí tirada, entre temblores y escalofríos, mientras mi vista se va nublando cada vez más. Y lo último que veo antes de que se vuelva negra es a Allan siendo empujado a punta de pistola por la rubia, seguidos por el mutante que acaba de derrotarme.
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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por Anniechantasti el Jue Mar 02, 2017 11:16 pm


Sveta-Puerto industrial:
Nos alejamos de allí dejando atrás a la mutante moribunda:
- ¿Porque no la has matado? -le pregunto a Kelvin fríamente- Seguramente irá a pedir ayuda.
- Porque lo último que necesito ahora mismo es que me busquen por matar a un mutante. Estoy suspendido de trabajo, y quiero recuperarlo.
No puedo evitar reírme ante aquellas afirmaciones mientras me quito la gabardina dejando ver la ropa para la infiltración. No podía dejar que me vieran por la ciudad con esas ropas. Miro hacia las cámaras del puerto, puestas en bucle para borrar cualquier rastro de que estuvimos ahí.
- No creo que al general le guste demasiado lo que estamos haciendo. Sabes que es completamente ilegal, y lo poco que le gusta la ilegalidad.
- Lo sé. Y también sé que valora sobre todo los resultados. Y si de legalidad se tratara no creo que la mitad de tus experimentos lo sean.
Le miro fríamente. Es más listo de lo que parece. Pero no tanto como cree.
- Nuestro sector, es un sector aparte. Fuera de esas legalidades a las que haces referencia. Pero si es verdad que si salieran a la luz no serían del agrado de la opinión pública.
Kelvin se termina de preparar y dando por zanjada la conversación miro al mutante que tengo delante.
- Bien profesor. Hora de ponernos en marcha. Y como no te des prisa, aunque mi amigo la haya dejado vivir, daré media vuelta y le pondré un agujero en la cabeza a tu ex alumna.
Mis palabras parecen tener el efecto deseado. No parece tener ganas de hacer ninguno de sus comentarios. Y eso me produce una extraña satisfacción. La misma que me causará matarlo cuando la misión termine.

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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por LaurieCay el Jue Mar 09, 2017 4:02 pm


RJ - Piso de Kelvin:
Sin poderes y a merced de los militares. Todo, mientras Allan, quien hasta ahora estaba muerto, vuelve a la vida para servir al fin de ellos y lo que sea para lo que estén planeando usarlo.
El hombre rubio se pasea frente a mí de forma relajada. Me irrita lo arrogantes que pueden ser los militares. Y al mismo tiempo me hierve la sangre de pensar en que he caído en sus redes por un descuido idiota. Por acabar en un antro luego de deambular por allí buscando a un mocoso que no tiene idea de como usar sus poderes.
En este momento, si Allan está vivo, no será por mucho. Le matarán en cuanto la misión se termine para él; en el mejor de los casos (considerando la posibilidad de acabar en una camilla, siendo objeto de experimentos hasta que el primer caso se cumpla) Quienquiera que sea esta mujer, conoce bien a los mutantes, y si trabaja para los militares, quiere decir que lo que sea que estén haciendo, va a perjudicarnos a todos los que hemos nacido con el gen. Todo mientras Aidan está en coma y los muchachos están sin protección en la mansión.
Si un mocoso sin control sobre sus poderes, cree que puede arrebatarmelos y desaparecer... Está equivocado. Si una lunática cree que puede controlar con un aparato a alguien como yo... está más que equivocada. Si Allan cree que puede morir por segunda vez mientras yo me encuentro indefenso a manos de nuestros enemigos... le voy a demostrar una cosa o dos.
Cierro los ojos, dejando que la rabia fluya por mis venas y me ayude a canalizar mi energía. Siento un enorme y extraño vacío en todo el cuerpo. Algo que no está ahí... Algo que me han arrebatado.
Pero no puedo aceptarlo. No pueden haberme arrebatado algo que ha acompañado mis días desde que nací.
Aprieto los ojos aún con más fuerza y respiro hondo. Soy consciente de cada cosa que pasa en mi cuerpo. Del ritmo de mi respiración; del aleteo inquieto de mi palpitar... Intento concentrarme en el silencio del apartamento e ignorar el ruido del exterior. Los autos, la gente,el tráfico... Todo desaparece y resta el ruido blanco del silencio. Escucho la respiración quieta y despreocupada del doctor y el crujir de la tela de su ropa cada vez que se mueve... Entonces lo percibo. Ligeramente, pero allí está. Escucho el palpitar de su corazón. Y luego soy capaz de oír el sonido de mi propia sangre corriendo por mis venas... y luego el de la suya. El sonido de la bombilla del techo, vibrando con la energía eléctrica, las hebras de la alfombra bajo los pies del doctor, cuando mueve los pies sobre ella... Ese vacío en mi interior comienza a llenarse de a poco. Algo despertando en mi interior. Se que allí está. Algo que es parte de mi cuerpo y de mi ser. No; no me lo han arrebatado. Está dormido en alguna parte de mí, y ahora mismo, TIENE que despertar.
Ya no es la adrenalina la que fluye por mi sangre. Es una energía potente que recorre cada una de mis venas, cada célula de mi cuerpo y cada poro de mi piel. Mis poderes empiezan a llenarme otra vez. El estéreo del apartamento empieza a emitir sonidos estridentes, y la energía eléctrica parpadea producto de la energía empezando a desplegarse de mí. El doctor rubio se percata de que algo no va bien, pues clava una mirada en mí y se pone lentamente de pie:
—¿Has sido tú?
—Le ignoro. Si pierdo la concentración ahora, podría perder la única oportunidad que tengo. Mis poderes regresan de a poco, pero con ellos, experimentos también el efecto de lo que sea que hayan puesto en mi cabeza para controlarme. Sufro intensas oleadas, como si fuesen descargas, que recorren y entumecen mi cuerpo y que parece que harán estallar mi cabeza. Ignoro el dolor y mantengo la concentración, sintiendo como la energía vuelve a llenarme. El estéreo emite ahora sonidos ensordecedores. Los sonidos a mi alrededor aumentan y se apagan, y vuelven a aumentar en lo que canalizo mis poderes. Las descargas son cada vez más potentes.
—¡Detente! —ordena el doctor, y su voz es solo otro más de los sonidos que fluctúan a mi alrededor. Mi cuerpo empieza a sacudirse y estremecerse producto de las descargas. Aprieto los dientes con tanta fuerza que siento que se me va a desencajar la mandíbula y mis dedos se tensan al punto en que parece que se doblan en ángulos imposibles.
—¡Detente ahora! ¡¿Estás loco?! ¡vas a matarte! —me urge el doctor, en el momento en que una última oleada de energía se despliega de mi ser.
El estéreo estalla de pronto, haciéndole llevare las manos al rostro para protegerse. Todas las ventanas del apartamento explotan en miles de fragmentos que se disparan en todas direcciones y nos arañan a ambos. El piso y las paredes vibran son el sonido característico de un fuerte sismo. Estallan vasos, copas, platos, el televisor y las bombillas del techo. Y finalmente, algo estalla con un sonoro crujido, dentro de mi cabeza... No; no en mi cabeza: en mi nuca. El dolor de las descargas se detiene abruptamente y sólo resta su efecto en mi cuerpo. El chip se ha reventado producto de las vibraciones de mis ondas sonoras. Y mis poderes están de vuelta.
Después de conseguir romperlo, estoy agotado, pero tengo las fuerzas suficientes para hacer estallar las esposas que sujetan mis muñecas. Me pongo de pie, tambaleante y camino en dirección al hombre rubio, que retrocede, con los ojos llenos de pánico:
—Imposible...
—A donde fue tu amiga.
Sus labios se cierran en una dura linea. No soy fanático de lastimar humanos, pero hay vidas en juego y no tengo opción. Su cuerpo empieza a sacudirse y el doctor se estremece y retuerce en el piso, victima de las mismas vibraciones que hicieron estallar el chip.
—Si valoras más esta misión estúpida que tu vida, tendré que darte en el gusto. Lástima que no estarás ahí para ver si Pavlov llora tu muerte y comprobar por ti mismo cuales eran sus propias prioridades.
El hombre baja la cabeza, jadeando producto del dolor y masculla.
—El muelle...
Sin esperar más, salgo del apartamento, cogiendo una pistola que reposa sobre el escritorio y metiéndola en la pretina de mi pantalón. Mi cuerpo aún es víctima de los efectos dejados por el chip y parece que apenas puedo mover las piernas con la bastante rapidez; pero no hay tiempo que perder. Una vez abajo, escojo una víctima. Un hombre en motocicleta.
Disparo contra él una onda sonora que le hace llevarse las manos a la cabeza y soltar el manubrio. Cuando pasa por mi lado, le tiro de la moto con un golpe. Sin perder un segundo, me monto en el vehículo y acelero el motor a tope, empezando a correr a toda velocidad por Nueva York, usando mis poderes para apartar del camino a cualquier obstáculo que se cruce por delante.


Última edición por LaurieCay el Jue Mar 09, 2017 7:59 pm, editado 1 vez
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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por LaurieCay el Jue Mar 09, 2017 7:58 pm


RJ - Puerto industrial:
El camino hasta el puerto resulta más corto de lo que había imaginado. Aunque creo que la velocidad que llevaba y la adrenalina han hecho que a mi me parezca que han sido solo unos segundos en moto. Avanzo en una desaforada carrera entre los containers apilados en altísimas torres, emulando edificios como si hubiese llegado a una ciudad diferente. No hay nadie a mi alrededor. Escucho el sonido del oleaje arremetiendo contra los pilares del muelle, el crujir metálico de las grúas, el chillido de las gaviotas y huelo la sal del mar. Pero el lugar parece estar desierto. Manipulo las ondas de sonido a mi alrededor, utilizando la ecolocación, intentando determinar si hay alguna persona además de mí en el área, y mis sentidos captan la presencia de alguien no muy lejos de allí. Sin pensarlo dos veces me precipito hacia el lugar, preparándome para luchar si fuera necesario; pero parece tratarse de una sola persona... En cuanto me acerco a zancadas, percibo sus latidos y su respiración; pero son irregulares. Como el de una persona muy débil y exhausta.
Cuando me aproximo, y doy la vuelta en la esquina de una columna de containers, me paro en seco sobre mis pasos y me quedo inmóvil. Me tardo unos segundos en asimilar lo que veo:
Tiene el pelo rubio; pero no es Pavlov. Es el cuerpo delgado y menudo de una chica de menor edad. Esos mechones de cabello parecían haberse esfumado de mi memoria pero allí están de nuevo y en la más inesperada de las situaciones. Mis piernas se mueven más rápido de lo que mi cabeza ata cabos y estoy junto al cuerpo de la muchacha, dándole con cuidado la vuelta para verle el rostro y comprobar mis sospechas:
—Mara...
Sus latidos son débiles, pero no parece estar herida. Aunque la temperatura de su cuerpo es dramáticamente baja. Todo lo que Mara ha hecho. A Allan, a Gato, a Finch... a todos nosotros... Todo se esfuma y no puedo evitar que la pequeña Mara, una de nuestras jóvenes estudiantes, vuelva a mi memoria y siento un dejo de preocupación. ¿Qué está haciendo aquí para empezar?
Comienzo a moverla, intentando hacer que reaccione:
—Mara.
Y entonces, la percibo moverse y exhalar un quieto y dificultoso quejido por lo bajo. No se qué la ha traído aquí; pero sospecho que tiene que ver con Allan y los militares. Lo quiera o no; me debe un par de respuestas.
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Re: Ciudad de Nueva york

Mensaje por ::Nono:: el Jue Mar 09, 2017 9:10 pm

Mara - Puerto Industrial:
Abro costosamente los ojos y dislumbro una persona arrodillada a mi lado que me contempla. No enfoco su rostro, pero algo me dice que no está ahí para hacerme daño. Intento hablar, pero de mi boca solo sale un quejido de dolor acompañado de un escalofrío que me recorre la columna, secuela de la pelea con el militar de antes. Me doy un segundo a mí misma para hacer desaparecer el dolor de cabeza y concentrar la poca energía que tengo en enfocar la cara de esa persona. Y entonces, cuando lo hago, no puedo evitar que la frente se me arrugue. De todas las personas que podría esperar encontrarme, él es la última de la lista.
- ¿RJ?
Está tal cual lo recuerdo, con su pelo largo, sus tatuajes, sus prendas de color negro y sus pulseras de pinchos. ¿Qué demonios hace ahí? ¿Cómo me ha encontrado? ¿Me ha seguido? ¿Sabía lo de Allan?
El corazón me da un vuelco al recordarlo.
- ¡Allan! - exclamo.
Me pongo de pie a la velocidad más rápida que puedo, pero las piernas me fallan y RJ me sostiene para evitar que caiga al suelo. Me separo de él y miro al rededor, con el corazón en vilo. Sé que es inútil, que se lo han llevado. No sé ni cuanto tiempo llevo inconsciente, pero tengo que encontrarlo. Porque está vivo. Y en problemas.
- ¿Qué ha pasado, Mara? - me pregunta RJ, con tono de voz calmado, pero con cierto punto de urgencia.
- ¡Allan! ¡Está vivo!
- Lo sé – responde él.
Me giro para mirarle, incrédula.
- ¿Lo sabías? - le increpo. - ¿Lo sabías y no dijiste nada?
- Cálmate un poco, ¿vale? - se defiende él, claramente molesto por mi acusación. - Lo descubrí ayer,
Le miro con el ceño fruncido. RJ y yo nunca llegamos a congeniar del todo cuando estábamos en la Mansión, y el hecho de que Allan y yo nos acostáramos y luego yo huyera no mejoró las cosas, precisamente.
- ¡Está preso de los militares! - vuelvo a exclamar.
- También lo sé – dice él.
Le fulmino con la mirada, pero antes de que pueda hablar, RJ se adelanta a mis palabras.
- Y antes de que me digas nada, no. No pude hacer nada. Porque yo también estaba preso.
Sacudo la cabeza, desconcertada y enfadada.
- ¿¡Cómo coño habéis acabado los dos presos de los militares!? - pregunto, completamente incrédula.
- Al parecer, cogieron a Allan después de su pelea con el tipo de las explosiones.
Aprieto los puños y noto cómo me clavo las uñas. Otra vez, todo es culpa de Agony. Juro que lo mataré.
- ¿Y tú? - pregunto entre dientes, tratando de contener mi rabia.
RJ se calla un segundo, como si dudara si contestarme o no. Finalmente habla.
- Tienen una… cosa. Un chip que nos implantaron en la nuca y que nos impide utilizar nuestros poderes.
Abro los ojos. Entonces por eso Allan no podía defenderse.
- Los militares me tenían como rehén, así se aseguraban que Allan cumpliera su parte del trato. Pero logré escapar – explica RJ.
Intento que me entre todo en la cabeza.
- ¿Para qué quieren los militares a Allan? - pregunto.
- No lo sé – responde RJ. - Pero si lo han traído al muelle, me juego un brazo a que tiene algo que ver con sus poderes de agua.
Le miro, y por una vez estoy de acuerdo con él.
- Tenemos que hacer algo – le urjo. - Tenemos que ayudarle. ¡No podemos quedarnos de brazos cruzados!
Echo a andar por el pasillo de contenedores, sin saber adónde ir ni qué hacer, pero no puedo quedarme quieta. RJ me detiene cogiéndome del brazo.
- Tenemos que pensar – me corrige él.
- Sabes igual que yo que lo matarán una vez les ayude con lo que sea que tramen. Más aún en cuanto se enteren de que te has escapado.
Entonces caigo en la cuenta de algo, y me zafo de él con violencia.
- Si Allan muere por tu culpa… - le amenazo.
- ¡Menos humos, ¿vale?! - me espeta. - ¡Estoy igual de preocupado que tú! Yo estuve con él, he estado con él más tiempo que tú. Es mi amigo, y no fui yo quien le ha abandonado. Claramente me importa más a mi que a ti. Así que tranquilizate.
Aprieto con fuerza la mandíbula, y hago un tremendo esfuerzo por no soltarle una bofetada. ¿Cómo se atreve a decir que Allan no me importa? Cuando he abandonado a los míos y todo en lo que creo por él, incapaz de compartir techo con su asesino.
- No vuelvas a decir que Allan no me importa… - murmuro amenazadoramente.
RJ suspira y se lleva los dedos pulgar e índice al puente de la nariz, tratando de calmarse.
- Pelearnos entre nosotros no va a ayudarle.
Ambos nos tomamos un par de segundos para calmarnos. Luego, RJ habla.
- ¿Cómo lo sabías que lo iban a traer aquí? - pregunta.
- ¿Qué?
- Yo conseguí que nuestro captor me lo dijera antes de escapar. ¿Cómo lo supiste tú?
- No lo sabía – respondo.
- Entonces, ¿qué haces aquí?
Le miro con los ojos en dos rendijas. No me hace ninguna gracia contarle a RJ que fue pura casualidad, mientras me escondía de una patrulla de policías, así que me ahorro los detalles.
- Eso a ti no te importa. Estaba aquí, y lo vi bajarse del coche con la rubia psicópata y ese maldito mutante termokinético.
El interés de RJ se dispara.
- Pavlov… - murmura.
- ¿Quién? - pregunto.
- No quieras saber quién es – me advierte RJ.
- Tiene preso a Allan, impidiéndole utilizar sus poderes. Casi hace que me maten. ¡Quiero saber quién es! - exijo.
RJ me mira, y le devuelvo una mirada decidida.
- Es una científica militar. Se dedica a experimentar con mutantes.
Un escalofrío me recorre la espalda, y esta vez no tiene nada que ver con el ataque de antes. Por un instante, una fugaz imagen de Allan atado de pies y manos en una camilla con millones de agujas, tubos y monitores, agonizante y gritando, me pasa por la mente, y noto como la sangre me abandona el rostro. Eso es lo que le espera si no le ayudamos. Pero no sabemos dónde está, y ese mutante es demasiado poderoso para nosotros dos.  Solo hay una solución, y no es una solución que me guste. Pero, si es por Allan, estoy dispuesta a hacerlo.
- Hay que pedir ayuda a la Mansión.
RJ me mira con una ceja levantada.
- Perdona, creo que no te he oído bien.
- Escucha, no me hace ni puta gracia tener que pediros ayuda. Si por mi fuera, le ayudaría yo sola. Pero tienen un mutante. Uno muy poderoso. Él me dejó así.
RJ arruga la frente.
- ¿Termokinesis? - recuerda él mis palabras de antes.
- Sí.
RJ asiente con la cabeza.
- Está bien. No podemos perder tiempo. Iré a la Mansión a pedir ayuda – dice RJ, al tiempo que se monta en la moto. - Tú quédate aquí y vigila…
- ¡Y una mierda! - exclamo, interrumpiéndole. - Yo voy a la Mansión contigo. No quiero que me dejéis al margen de esto.
- Mara… - empieza él.
Pero es tarde, porque ya tengo mi culo pegado al asiento de atrás de su moto, y le miro con decisión. RJ suspira, dando la batalla por perdida. Gira la llave de la moto, esta ruge, acelera y nos ponemos rumbo a Salem.
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